Y después de que pasa la Nochebuena y la Navidad, parece que todo se relaja un poco más. Pero no.
Los que vamos a salir en fin de año seguimos apurados. Corre a la tienda, pruébate un vestido, y otro, y otro, y otro.... Y cuando escoges uno te vas a la zapatería, buscas unos zapatos con un buen tacón que sean bonitos y cómodos y que combinen con tu supervestido que te acabas de comprar. Pero no los encuentras, los únicos que hay no te convencen porque no tienen suficiente tacón. Entonces vas a otra zapatería, y te recorres cuatro más, hasta que por fin encuentras unos que te encantan, te enamoras de ellos, te los pruebas, te quedan genial y los amas, hasta que ves el precio. Los dejas allí con una pena terrible en el corazón y vuelves a la primera zapatería, a comprar aquellos que te habías probado al principio que no te convencían mucho. Te los vuelves a probar y vas mentalizándote de lo bonitos que son y del taconazo que tienen.
Parece que ya está todo, entonces te vas a tu casa muy contenta con tu vestido y tus zapatos nuevos. Y cuando llegas, te das cuenta de que te has olvidado de comprar el bolso.
Pero tu madre, que como todas las madres sacan ideas de cualquier sitio, recuerda que tiene guardado uno de cuando fue a una boda hace unos años. Lo saca de su escondite, te lo enseña y después de reírte un rato de lo feo que es, te fijas y ves que pega con el color de los zapatos. Con lo cual ya te empieza a gustar un poco más, hasta que tu madre te convence de todo diciéndote que además es amplio y te van a caber sin problema las princesitas que vas a llevar para cuando te canses de llevar tacones.
Perfecto, ya tienes bolso, zapatos y vestido. Se lo cuentas emocionada a una amiga, y dicha amiga te dice que a ella todavía le queda por mirar mucho: joyas, abrigo, medias, maquillaje, peinado... y que solo quedan 3 días para la noche de fin de año.
En este punto es cuando te empiezas a agobiar, porque tú no tienes joyas, ni abrigo, ni medias... El maquillaje y el peinado se lo dejas a la peluquera, que como es de confianza te fías de lo que te hace, pero el resto no.
Y vuelves a correr por las tiendas, buscando unos pendientes, un anillo, un collar y una pulsera que haga juego. Te pasas cinco horas buscando joyas, hasta que el brillo de algunos pendientes acaba por cegarte, y los anillos horteras acaban por hacerte vomitar. Y por fin! Encuentras un conjunto de anillo, pendientes y colgante perfecto. Te lo llevas sin pensástelo dos veces, no vaya a ser que si te lo piensas mucho te quedes sin él, y te vas a tu casa a dormir.
Sólo te queda 1 día, y estás sin medias y sin abrigo. Como siempre, en estos momentos difíciles aparecen las madres, que te recuerdan que en su armario hay un abrigo negro, que da con todo. Te lo pruebas y ya por no tener que volver a ir de compras, probar y esperar colas te apropias de él. Pero aún te queda el problema de las medias, aunque eso es fácil de solucionar: vives encima de un chino, bajas en cualquier momento y te compras 3 pares, por si acaso, que eres un poco torpe y te enganchas en cualquier sitio...
Y ya por fin llega el gran día. Y ahí estás tú, toda contenta. Con tu ropa nueva, tu bolso y abrigo prestados, tus joyas brillantes y tus medias de los chinos. Pero eres la más guapa del local. Y te lo pasas genial y es lo que importa.
Feliz navidad a todos. Os deseo un 2012 perfecto! :)
Noemi.
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa buenísima entrada Noemí me encanta asi es mi preparación de fin de año todos los años, exceto este xD espero que mi Nataly y tú paseos un feliz fin de año :D
ResponderEliminarGracias Ruth, igualmente! :)
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